Causas comunes y administración de fallas en semáforos de Asunción

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La movilidad vehicular en Asunción se encuentra al límite del colapso diario debido a un sistema semafórico que expone profundas contradicciones urbanas e institucionales. Un informe oficial reciente presenta datos actualizados hasta agosto de 2026, revelando una situación compleja en la gestión del tráfico capitalino. Mientras la Municipalidad sostiene que el sistema semafórico es moderno y atribuye las interrupciones principalmente a cortes de energía de la ANDE, la ciudadanía y sectores de la oposición cuestionan la eficiencia de las millonarias inversiones realizadas, la saturación de cruces y la falta de una planificación técnica integral en el tránsito.

Hoy en día, circular por Asunción se ha convertido en un verdadero desafío. Las calles y avenidas están congestionadas no solo en las horas pico, sino a lo largo de toda la jornada. Incluso sectores con calles empedradas presentan saturación vehicular constante. Los dispositivos semafóricos, que deberían favorecer la fluidez y seguridad vial, han proliferado en gran parte de las esquinas urbanas, pasando de estar instalados solo en avenidas principales a prácticamente todos los cruces. Esta sobreabundancia, que no se traduce en mejoras sustanciales, genera dudas sobre la verdadera necesidad y eficacia del sistema.

Infraestructura y control del sistema semafórico

<pSegún la Municipalidad, Asunción cuenta actualmente con un número determinado de cruces semaforizados, de los cuales poco más del 60% están incorporados a un sistema de control centralizado. Este sistema, conocido como Avanzado de Gestión de Tráfico (ATMS), permite la supervisión remota desde la Costanera. Los restantes semáforos convencionales, que representan cerca del 39%, permanecen gestionados por la Unidad de Semáforos. En los últimos cinco años, se han sumado intersecciones al sistema ATMS y se ha reemplazado tecnología en varias otras, con la intención de avanzar hacia un control remoto total.

El reporte oficial también identifica las principales causas de las fallas frecuentes que afectan la operatividad del sistema: interrupciones en el suministro eléctrico externo, que dependen de la ANDE; problemas en la red de fibra óptica que sustenta el control remoto; y actos de vandalismo que dañan cableado y equipos, lo que obliga a reposiciones constantes en puntos vulnerables. Un problema adicional es que los semáforos convencionales carecen de monitoreo centralizado, por lo que la detección de anomalías depende de la denuncia ciudadana.

Respecto a la inversión, los semáforos del sistema centralizado fueron donados por la agencia coreana KOICA, lo que evitó un gasto directo en hardware para la municipalidad. Sin embargo, la comuna tuvo que asumir los costos de impuestos, instalación y despliegue de la red de fibra óptica, que superaron los 35 mil millones de guaraníes. Los semáforos convencionales fueron comprados con recursos propios. En cuanto a las capacidades tecnológicas, los aparatos centralizados cuentan con conectividad y diagnóstico remoto, y la mayoría disponen de cámaras de video para vigilancia operativa. En contraste, los equipos convencionales carecen de esta integración tecnológica.

Desafíos operativos y respuestas institucionales

La elección de los puntos de instalación de semáforos se fundamenta en estudios técnicos y en el Plan Maestro de Movilidad de 2023, así como en solicitudes aprobadas por la Junta Municipal. Sin embargo, la utilidad real de algunos dispositivos es materia de debate e incluso, la dirección vial reconoce que la remoción de semáforos se evalúa caso por caso, priorizando criterios técnicos relacionados con la fluidez del tránsito.

Ante las denuncias ciudadanas por fallas, apagones y semáforos fuera de servicio, el director de Tránsito y Transporte ha defendido la integridad técnica del sistema, señalando que los problemas no derivan de los equipos ni del mantenimiento, sino de las interrupciones y fluctuaciones en el suministro eléctrico. Sin embargo, esta explicación choca con múltiples reportes y evidencias recabadas en las calles, donde casos de semáforos colapsados o inoperativos se viralizan en redes sociales y generan preocupación ciudadana.

Paralelamente, un concejal municipal ha planteado propuestas de control y supervisión más estrictas, incluyendo la eliminación de semáforos que agravan la congestión, la realización de auditorías técnicas para evaluar criterios de instalación y un análisis financiero sobre los gastos asociados a la red de fibra óptica. Además, alertó sobre la ausencia de ingenieros especialistas en tránsito dentro de la municipalidad, un factor que podría influir en la falta de soluciones efectivas. También manifestó dudas sobre la efectividad real de la conectividad de los dispositivos semafóricos, ya que su funcionamiento no refleja características inteligentes ni controladas a distancia de manera eficaz.

En mi experiencia, los desafíos que enfrenta el sistema semafórico de Asunción no se limitan a aspectos técnicos aislados, sino que responden a un conjunto de factores que incluyen la gestión institucional, la planificación urbana, la calidad del suministro eléctrico y la interacción ciudadana con el sistema. Considero que el progreso hacia un control completamente centralizado es un paso positivo, pero debe ir acompañado de inversiones en infraestructura energética confiable, mantenimiento preventivo riguroso, y una evaluación crítica de la ubicación y número de semáforos para optimizar su impacto.

Mi recomendación es promover una auditoría integral que incluya aspectos técnicos, financieros y de gestión de personal especializada. Además, urge implementar mecanismos de monitoreo en tiempo real tanto para semáforos centralizados como convencionales, que permitan detectar y resolver fallas antes de que afecten la movilidad. Finalmente, invito a los actores responsables a abrir espacios de diálogo con la ciudadanía para incorporar sus experiencias y necesidades en la mejora continua del sistema de tránsito.


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