Los fiscales Christian Ortiz, José Martín Morínigo y Alejandro Cardozo han presentado cargos contra Luis Fernando Guillén Martínez, Marco Antonio Florentín Camacho y Elda Sofía Galeano Kleiner, solicitando que enfrenten juicio oral por el asesinato del teniente coronel Guillermo Alicio Moral Centurión. Los acusados están imputados por sicariato y asociación criminal, ambos delitos en calidad de coautores.
La Fiscalía sostiene que los imputados habrían financiado el asesinato de Moral, quien era testigo clave en un juicio contra el coronel Luis Belotto y su esposa, condenados tras un intento de soborno para ingresar un celular a un recluso. Según la acusación, los tres acusados habrían realizado pagos a los sicarios responsables del ataque.
El crimen ocurrió el 2 de octubre de 2025, cuando el teniente coronel Moral salió de la sede de la Suprema Corte de Justicia Militar en Asunción. Mientras se dirigía a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, fue seguido por dos hombres en motocicleta, quienes le dispararon en múltiples ocasiones. El ataque resultó en heridas fatales que causaron su muerte.
Los sicarios, identificados como Rogelio Lemuel Díaz Brítez y el menor Alexander Abrahan Rojas Duarte, dispararon desde la motocicleta, hiriendo a Moral en el lado derecho del torso, lo que le ocasionó un hemotórax y hemopericardio. Posteriormente, huyeron del lugar tras el ataque.
Los fiscales también habían solicitado, semanas atrás, el sobreseimiento de Jorge Guillén Bogado y David González Guillén, presuntos financistas del crimen. Sin embargo, el Ministerio Público concluyó que Carlos Antonio Báez Guillén, alias «Lulú», fue el principal organizador del asesinato.
Báez Guillén habría coordinado transferencias de dinero a los sicarios, utilizando a Guillén Martínez y otros para realizar las transacciones necesarias que facilitaron el crimen. Se reveló que el dinero se utilizó para la logística del ataque y la huida posterior de los autores materiales.
La Fiscalía ha argumentado que el análisis de las cuentas bancarias involucradas en las transacciones ha permitido identificar a Báez como el enlace principal entre los financistas y los autores del homicidio, lo que refuerza su teoría del caso.

