Paraguay se posiciona como un actor clave en el desarrollo de tecnologías emergentes, particularmente en el ámbito de la superinteligencia, según declaraciones del presidente Santiago Peña. Durante una visita a la ciudad de Luque, Peña destacó la firma del país en la Declaración de la Pax Silica, que se llevó a cabo en Washington, D.C., convirtiendo a Paraguay en el vigésimo sexto signatario de esta iniciativa.
El canciller Rubén Ramírez firmó la declaración el viernes pasado, estableciendo el inicio de la participación de Paraguay en un esfuerzo internacional por fomentar la seguridad económica y la cooperación en el ámbito de la inteligencia artificial (IA). Peña subrayó que esta alianza incluye a otros 25 países, lo que refleja un compromiso global hacia el desarrollo tecnológico.
En su intervención, el presidente también mencionó la visita del vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, quien confirmó que empresas estadounidenses, como Crusoe, planean instalarse en Paraguay. Este hecho se considera un paso significativo hacia la creación de un entorno favorable para la inversión en tecnología.
Otro aspecto resaltado por Peña fue la importancia del capital humano en el desarrollo de Paraguay. La creación de la Universidad Politécnica Paraguay-Taiwán se presenta como un proyecto clave, pues se espera que forme a futuros ingenieros capaces de implementar la tecnología necesaria para aprovechar los centros de datos y de cómputo que se establecerán en el país.
La superinteligencia y los centros de cómputo permitirán a Paraguay no solo consumir energía, sino también transformarla en servicios de computación que puedan ser comercializados globalmente. Esto representa un cambio de paradigma en la utilización de los recursos energéticos del país, que históricamente enfrentó desafíos en relación con la exportación de energía hidroeléctrica.
A su vez, información del Viceministerio de Minas y Energía y la Cámara Paraguaya de Minería indica que el país no cuenta con reservas certificadas de tierras raras, pero sí con indicios que sugieren su presencia en el subsuelo nacional. Este potencial podría ser clave en el contexto de la Pax Silica, que busca asegurar el acceso a minerales críticos para la tecnología.
La Pax Silica, según el Departamento de Estado estadounidense, busca establecer un consenso sobre la seguridad económica y la cadena de suministro entre países aliados. Jacob Helberg, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, enfatizó que el siglo XXI dependerá de la computación y los minerales que la sustentan, marcando un cambio fundamental en la economía global.
En la declaración, los países firmantes reafirman su compromiso de promover la prosperidad mutua y una cadena de suministro confiable, reconociendo que la inteligencia artificial es crucial para el crecimiento económico. Se busca construir un ecosistema de colaboración que fomente el desarrollo tecnológico y la seguridad económica a largo plazo, con un enfoque en reducir dependencias excesivas y fortalecer relaciones con socios confiables.


