En Ciudad del Este, la situación de las familias afectadas por la crecida del río Paraná se vuelve crítica, ya que la asistencia humanitaria ha comenzado a escasear. Unas 18 familias del barrio San Agustín se encuentran refugiadas en carpas en el predio de la parroquia local y reportan que la ayuda, especialmente en alimentos, ha disminuido notablemente en los últimos diez días.
Liz Paola Rodas, una de las damnificadas, indicó que antes recibían desayuno, almuerzo y merienda de Itaipú Binacional, pero ahora la asistencia es insuficiente. Además, mencionó que la Municipalidad de Ciudad del Este suspendió completamente la ayuda hace diez días. La incertidumbre sobre el retorno a sus hogares también genera preocupación, ya que la información oficial sugiere que podrían permanecer en el refugio hasta febrero.
“Esto aparentemente va para rato. Nos dijeron que, aunque el río baje un poco, a mediados de este mes podría haber un repunte y recién en febrero podríamos volver”, lamentó Rodas. A pesar del descenso en el nivel del agua, las familias no pueden regresar debido a la falta de electricidad y la acumulación de basura.
Otro problema señalado por los afectados es la falta de toldos adecuados en el refugio. Rodas mencionó que, tras la anunciada visita del presidente Santiago Peña, se llevaron carpas al lugar, pero luego se les comunicó que serían retiradas.
Desde el 7 de octubre, cuando Itaipú Binacional activó el plan de contingencia, las familias empezaron a abandonar sus hogares. En el barrio San Rafael, otras 27 familias enfrentan dificultades similares con la asistencia humanitaria.
Julio Landaida, de la Dirección de Desarrollo Social de la Municipalidad, admitió que algunas ollas populares dejaron de funcionar tras el descenso del río, aunque aseguró que aún hay cuatro en San Rafael y dos en Remansito. Sobre el barrio San Agustín, explicó que Itaipú se encargaría de la provisión de alimentos para las familias refugiadas.
De acuerdo con el boletín hidrológico de Itaipú, el río Paraná se mantendrá en torno a los 114 metros en los próximos días, aunque sigue por encima de su nivel normal de 107 metros. El pico máximo durante esta emergencia fue de 121 metros a mediados de octubre. A pesar de que algunas viviendas han dejado de estar inundadas, las autoridades recomiendan que las familias evacuadas no regresen a sus hogares debido a los riesgos que persisten.
