El Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) enfrenta un creciente rechazo tras la divulgación de fragmentos de los textos del programa Educación para la Afectividad y la Sexualidad en las Escuelas (Ease), que promueven estereotipos de género y contienen referencias controversiales al dictador nazi Adolf Hitler. Gremios estudiantiles y la Defensoría del Pueblo exigen la retirada de estos libros, advirtiendo sobre su contenido machista y su posible impacto negativo en la niñez.
La psicóloga clínica Lourdes Ostertag, especializada en violencia de género, señaló que los materiales educativos perpetúan mandatos machistas en lugar de educar sobre la afectividad. Criticó la consigna que aconseja a las alumnas vestirse «sin provocar», argumentando que esto coloca la responsabilidad de la conducta masculina sobre las mujeres, en vez de enseñar a los varones a respetarlas independientemente de su vestimenta.
Ostertag también cuestionó la afirmación del MEC sobre las diferencias biológicas que asignan a las niñas la capacidad de «multitarea». La experta desmintió que esta característica sea genética, advirtiendo que perpetúa la sobrecarga de trabajo sobre las mujeres y exime a los hombres de responsabilidades en el hogar.
El programa Ease ha sido criticado por su enfoque patriarcal, especialmente en actividades relacionadas con el noviazgo, donde se instruye a las niñas a consultar exclusivamente a figuras masculinas de la familia, excluyendo a las madres. Ostertag enfatizó que esto despoja a las mujeres de su autoridad y fomenta en las jóvenes la dependencia de la validación masculina.
En el contexto del acoso escolar, el Libro 6 del programa EASE aconseja a los estudiantes acosados que no se consideren víctimas y que ignoren a sus agresores, una recomendación que Ostertag calificó de peligrosa, ya que coloca la responsabilidad del bullying en las víctimas en lugar de abordar el comportamiento de los agresores.
Además, en los materiales de Educación Media se aborda el abuso sexual infantil de manera estigmatizante, sugiriendo que las sobrevivientes se sienten «como en casa» en entornos de prostitución, lo que Ostertag consideró una simplificación cruel de una realidad compleja.
Frente a la presión social, el ministro de Educación, Luis Ramírez, defendió el contenido, afirmando que los textos están en una «fase de prueba y revisión». Reconoció que hay partes «infelices» en relación a Hitler, pero no sobre el machismo presente en los materiales. Sin embargo, especialistas como Ostertag advierten que el problema es más profundo, ya que atenta contra los derechos de la niñez y perpetúa la violencia en las aulas.
En medio de estas críticas, el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA) y el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) desmintieron que el MEC hubiera contado con su apoyo, revelando que sus sugerencias y dictámenes técnicos fueron ignorados, lo que añade una capa de complejidad a la controversia en torno a este programa educativo.


