Aumentan ingresos en hogares de menores recursos

La reciente evolución de los ingresos familiares en Paraguay muestra un notable aumento en los hogares de menores recursos, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El ingreso promedio del 20% de la población con menos recursos se incrementó de G. 1.500.000 en 2022 a G. 2.296.000 en 2025, lo que representa un aumento del 53,1%.

En el segundo quintil, los ingresos también crecieron significativamente, pasando de G. 2.702.000 a G. 3.680.000, lo que equivale a un incremento del 36,2%. El tercer quintil registró un aumento del 30,8%, mientras que el cuarto quintil presentó el menor crecimiento relativo con un 19,8%, al pasar de G. 5.612.000 a G. 6.724.000.

En contraste, el 20% de los hogares con mayores ingresos tuvo un aumento de G. 2.544.000, alcanzando un promedio de G. 13.155.000 mensuales, lo que representa un crecimiento del 24,0%. A pesar de esta mejora, el crecimiento porcentual fue menor al de los hogares de menores recursos, lo que contribuyó a reducir la brecha entre ambos extremos, pasando de 7,1 veces a 5,7 veces el ingreso promedio del primer quintil.

No obstante, la reducción de la desigualdad no fue homogénea en el país. Mientras que el coeficiente de Gini nacional bajó de 0,439 en 2024 a 0,431 en 2025, esta mejora fue impulsada principalmente por el área urbana. En contraposición, el Gini rural aumentó de 0,484 a 0,502, lo que indica diferencias significativas en la distribución de ingresos entre zonas geográficas.

La composición de los ingresos muestra que, aunque los ingresos laborales representaron el 86,1% del total en 2022, este porcentaje disminuyó al 84,2% en 2025. Sin embargo, los ingresos laborales promedio también crecieron, de G. 5.156.000 a G. 6.394.000, con un incremento nominal del 24,0%.

Además, los ingresos no laborales han ganado peso en la estructura familiar. Las jubilaciones y pensiones aumentaron su participación del 4,9% al 6,0%, con un incremento promedio de G. 3.960.000 a G. 5.200.000, lo que equivale a un aumento del 31,3%. También se registraron incrementos en la ayuda familiar del exterior y en los ingresos de programas sociales.

La reducción de la pobreza monetaria es otro aspecto positivo, con la incidencia de la pobreza total disminuyendo del 24,5% en 2022 al 16,0% en 2025. Sin embargo, aún persisten alrededor de 985.000 personas que viven por debajo del costo de la canasta básica.

A pesar de estos avances, se advierte que el crecimiento nominal de los ingresos no debe interpretarse como un aumento equivalente del poder adquisitivo, ya que no se han descontado los efectos de la inflación. El reto ahora es mantener esta trayectoria de mejora a través de un aumento en el empleo formal y mejores salarios, para que el crecimiento económico beneficie de manera más equitativa a todos los hogares.

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