En octubre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) reportó una variación negativa del -0,1%, marcando el tercer mes de deflación en lo que va del año. Este resultado sitúa la inflación acumulada en 1,8% y la interanual en 1,7%, cifras que contrastan notablemente con el 4,1% registrado en octubre del año anterior y que se encuentran por debajo de la meta del Banco Central del Paraguay (BCP), fijada en 3,5%.
Según el reporte técnico del BCP, la deflación de octubre se atribuye principalmente a la disminución de precios en bienes alimenticios, particularmente en productos volátiles. Adicionalmente, se observaron bajas en bienes durables importados, aunque estos descensos fueron contrarrestados por aumentos en los precios de combustibles y algunos servicios de la canasta.
El análisis reveló que solo un 27,3% de los bienes y servicios presentaron variaciones positivas en sus precios. En el sector alimenticio, se destacaron las reducciones en hortalizas, frutas, panificados, harinas, lácteos, quesos, huevos, aceites y café.
Asimismo, los sustitutos de la carne vacuna, como la carne de cerdo, aves y pescados, también experimentaron caídas en sus precios. Sin embargo, estos descensos fueron opacados por el aumento en los precios de la carne vacuna, donde se registraron incrementos en la mayoría de los cortes, incluyendo costilla de primera y vacío, además de un alza en menudencias.
A pesar de la deflación, algunos consumidores del Abasto expresaron su percepción de que «Hepy eterei está todo», en contraste con el informe del BCP sobre la reducción de precios.
Por otro lado, los bienes durables de origen importado continuaron en descenso gracias a la apreciación del guaraní frente al dólar. En este contexto, se reportaron bajas en la compra de automóviles y ciertos electrodomésticos.
En el ámbito de los combustibles, se registraron subidas, especialmente en el gasoil, impulsadas por los altos costos de reposición y los incrementos en los precios internacionales del petróleo crudo.
Finalmente, los servicios de la canasta mostraron un comportamiento mixto: mientras que los paquetes turísticos disminuyeron de precio, los costos de restaurantes y transporte aéreo aumentaron.


