Lo que comenzó como un despido inesperado terminó convirtiéndose en el “milagro financiero” del año. Un empleado de un banco fue despedido sin justa causa y, según versiones internas, antes de abandonar definitivamente su puesto decidió hacer justicia social… a su manera.

Aprovechando que aún tenía acceso al sistema, el trabajador eliminó los registros de cientos de clientes morosos, dejando las bases de datos más limpias que conciencia después de confesión. Créditos, préstamos y deudas desaparecieron como por arte de magia.
Clientes que debían desde una licuadora hasta el carro despertaron con el historial crediticio “resucitado”, mientras el banco intenta reconstruir la información perdida y explicar cómo nadie bloqueó el acceso a tiempo.
En redes sociales ya lo llaman “el Robin Hood financiero”, y no faltó quien pidiera una estatua en honor al patrono de los endeudados.
Las autoridades investigan el caso, aunque muchos de los beneficiados aseguran no saber nada… y si supieron, ya se les olvidó.


