Mauricio, es un niño, paciente pediátrico del Hospital de Clínicas, que esta Navidad no pidió juguetes, bicicletas ni regalos materiales. En su cartita a Papá Noel escribió un deseo tan profundo como desgarrador: “quiero un riñón”.

Ese pequeño papel reflejó una realidad dura, pero también una enorme fortaleza. Mauricio solo sueña con seguir viviendo, con tener una oportunidad de mejorar su calidad de vida y continuar siendo niño, como merece.
Su mamá, doña Emilia Coronel, contó conmovida que tras hacerse público el pedido, muchas personas solidarias se acercaron a llevar regalos y cariño, no solo a Mauri, sino también a otros niños del hospital. Aunque el regalo más esperado aún no llegó, la esperanza sigue intacta.
“Ojalá pronto se cumpla su deseo y llegue ese riñón que tanto anhela”, expresó su madre, con la fe puesta en que el milagro sea posible.


