Ocurrió en Gelsenkirchen, en una sucursal de Sparkasse.


La banda perforó desde una cochera con un taladro profesional y abrió la pared de la bóveda.
Se llevaron unos 30 millones de euros en efectivo, oro y joyas, tras violentar más de 3.000 cajas de seguridad.
El golpe se descubrió por una alarma de incendio durante el receso navideño.
Cientos de clientes reclaman respuestas; la policía busca a los autores.


