Mientras miles de familias paraguayas apenas pueden comer carne, los altos funcionarios de la EBY reciben salarios millonarios.
El director Luis Benítez percibe unos 68 millones de guaraníes al mes y más de 823 millones al año, mientras que cada consejero cobra alrededor de 108 millones al mes.

Estos números contrastan con la realidad de muchos paraguayos que luchan con la inflación y el aumento de los precios de los alimentos.
La pregunta que surge es: ¿es justo que unos pocos ganen tanto mientras la mayoría del pueblo sufre?


