El Wuasapero del Norte

Brasil, sol, playa y suegra sin cinturón 😌🚗💸

Se portó la máquina, pero la suegra decidió estrenarse con multa internacional

Sergio Giménez armó el combo completo para unas vacaciones soñadas en Brasil: auto cargado, familia feliz y suegra incluida, que iba a conocer el mar por primera vez. Lo que no estaba en el itinerario era una multa brasileña cortesía de ña Emilce, quien decidió que el cinturón de seguridad era opcional, justo frente a la Policía Rodoviaria Federal.

El miércoles, cerca de las 16:00, pararon a cargar combustible y comer algo, todo normal, subieron de nuevo al auto y arrancaron hasta que los uniformados brasileños dijeron “opa, documento y cinto”.

La máquina, impecable. La suegra, no tanto.

“Se portó la máquina, la suegra fue la que no se portó”, contó Sergio, entre risas y resignación. Resultado: 156,18 reales de multa, porque en Brasil el cinturón no es sugerencia, es religión.

En el auto no faltaron las bromas: que la suegra salió cara, que mejor dejarla en la estación de servicio, que ese mar iba a costar más de lo previsto. Ña Emilce, lejos de enojarse, se reía tranquila… total, ya estaba rumbo a la playa.

Eso sí, Sergio aclaró rápido: “Mi suegra es lo máximo”, para evitar dormir en el balcón cuando vuelvan.

La multa deberán pagarla antes de salir de Brasil, pero Sergio encontró el lado filosófico del asunto. A pocos kilómetros, un camión volcó en una curva, y él cree que esos 10 minutos perdidos por la infracción les salvaron de algo peor.

“Ya ven, no hay mal que por bien no venga ni suegra sin enseñanza”, tiró.

Sergio, su esposa y su hijo son de Ciudad del Este; la suegra, de Hernandarias. También viajó un sobrino. Hoy todos disfrutan del mar, especialmente ña Emilce, que ya posó con traje de baño frente a las olas, como diciendo: “Valió la multa”.

Viajar con suegros: nivel experto

Álvaro Arzamendia también contó su odisea familiar rumbo a Brasil, pero en versión suegros full pack: suegro, suegra, cuñado, esposa e hijas. Más de 4.500 kilómetros y cero dramas.

Resaltó los sándwiches de milanesa y la sopa milagrosa de su suegra, verdaderos salvavidas del viaje. Don Julio, el suegro, ni se quejó de su rodilla rasy aunque llevaba el remedio bien guardado, por si acaso. Prevenido, pero macho.

La copilota estrella fue su señora, GPS humano de lujo.
“Porque viajar en familia es eso: compartir, aguantar y reírse después”, resumió.

En Brasil hay sol, mar y arena, pero si viajás con suegros, el cinturón es obligatorio y la paciencia también.

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