🔹En los últimos meses se multiplicaron las noticias de empresas o inversores argentinos que abandonaban ese país o harían base en Paraguay así como grandes inversiones que también evaluaban instalarse en Uruguay pero finalmente eligieron a Paraguay.
🔹La respuesta online de muchos ciudadanos de esos países y de algunos de sus políticos muestran un gran desconocimiento de la realidad actual.
🔹Muchos argentinos y uruguayos señalan que en Paraguay no hay leyes laborales y que los empleados son esclavizados. La realidad es que la ley laboral es casi idéntica a la argentina en horas de trabajo, vacaciones y aguinaldo. Es hasta más generosa para los padres que acaban de tener hijos.
🔹Varios uruguayos señalan que los salarios son una «miseria»: al día de hoy el salario mínimo en Paraguay es de USD 434 (sin el reajuste de Julio) y el uruguayo es de USD 605, pero con un costo de vida que, como mínimo, es el doble. Por lo que ajustando el ratio precios/salario, el paraguayo promedio hoy puede comprar más cosas.
🔹Otros uruguayos señalan que Paraguay es peligroso, cuando su tasa de homicidio por 100.000 habitantes es superior a 11 y la de Paraguay es de 6.
🔹»No tienen ni clase media, es un país lleno de pobres» repiten otros. Con cifras oficiales, la tasa de pobreza argentina es del 34% y la de Paraguay del 20% (no usaremos la última de 16%). En cuanto a la clase media sólida (no baja), se duplicó en Paraguay en diez años y hoy es del 40,7% mientras que la de Argentina promedia el 42,3% (no hay diferencia significativa)
🔹»No producen nada», es otra muletilla. La participación del PBI industrial en Paraguay es hoy del 20,7%, el de Argentina el 18% y el de Uruguay superior al 10%. Y al ritmo en que se instalan fábricas en nuestro país, esa brecha seguirá aumentando.
🔹Si empresas deciden invertir en Paraguay y no en esos países no es inteligente inventar excusas sino analizar con objetividad por qué. Si uno quiere superar a sus competidores regionales en la economía de hoy, lo básico es conocerlos.
🔹Vivir en la nostalgia calma ansiedades pero no apaga las alarmas del presente. Ambos países tienen aún un potencial enorme
