En las últimas semanas se ha vuelto recurrente en la ciudad de Juan León Mallorquín la utilización de perfiles anónimos en redes sociales para realizar escraches públicos contra determinadas personas, principalmente mujeres. Estas cuentas, que se presentan como “anónimas”, publican fotografías, nombres e incluso números de teléfono de personas a las que acusan de supuestas relaciones sentimentales o conflictos personales, sin ningún tipo de prueba ni respaldo judicial.

Este tipo de publicaciones, lejos de constituir una simple opinión, configuran conductas que atentan directamente contra el honor, la reputación y la intimidad de las personas, más aún cuando se difunden datos sensibles como imágenes personales y números telefónicos. La exposición pública de este tipo de información puede generar graves consecuencias personales, familiares y laborales para las víctimas.
Es importante aclarar un aspecto fundamental desde el punto de vista legal, la infidelidad no constituye un delito en el Paraguay. Se trata exclusivamente de una causal de divorcio en el ámbito del derecho civil, pero de ninguna manera habilita a realizar escraches, acusaciones públicas ni la difusión de datos personales en redes sociales. Pretender “castigar” conductas privadas mediante la exposición pública es una práctica ilegal y arbitraria.
Existe además una creencia errónea por parte de quienes administran o participan en estos perfiles, de que el anonimato en redes sociales garantiza impunidad. Nada más alejado de la realidad. Las plataformas digitales cuentan con registros técnicos, y los administradores de grupos o páginas tienen acceso a información que permite identificar a los usuarios que publican o envían contenidos, datos que pueden ser requeridos por las autoridades competentes en el marco de una investigación judicial.
La legislación penal paraguaya protege expresamente el honor, la reputación y la imagen de las personas, y sanciona las conductas de calumnia, difamación e injuria, incluso cuando estas se cometen a través de redes sociales o medios digitales. El uso del anonimato no elimina la responsabilidad legal de quienes difunden contenidos ofensivos, falsos o humillantes.
El escrache digital no es justicia, es una forma de violencia que expone a terceros y puede derivar en serias consecuencias penales y civiles para quienes lo practican.
By Kaarendy Noticias.


