¿Ka’u violentos en las farras del laburo?

Spoiler: después ya no vuelven ni a buscar su tupper.
La Fiesta de Fin de Año es ese mágico momento donde todos prometen “solo una copita” y a las dos horas ya están bailando Kchipororó Techno Remix con el gerente. Suena divertido, ¿verdad? Bueno… hasta que aparece el ka’u bandido, ese compañero que mezcla cerveza con resentimiento laboral y se transforma en una especie de Hulk con credencial de RRHH.
El Ministerio de Salud ya avisó hace rato que el alcohol afecta la percepción, los reflejos y las decisiones. O sea, lo mismo que un lunes a la mañana, pero con purpurina. Y si encima ese día justo te cruzás con tu compa “tyro’ysã”, la receta del desastre está servida.
“Bombas de tiempo” en modo navideño
Enrique López Arce, especialista en empleo, tiró la posta: hay muchachos que se pasan de la raya y arrancan con acosos, empujones, peleítas o discursos motivacionales imposibles de traducir.
Resultado: lunes siguiente, su correo ya no funciona y su silla tiene nuevo dueño.
La patronal no te dice “te rajamos por hacer sapucái encima de tu jefa”, pero se entiende.
Mercedes Argaña, experta en Salud y Seguridad Laboral, recordó casos heavy: desde colaboradores internados por pasarse del trago hasta otros que se ponen modo abusivo con soundtrack de cumbia. Por eso hicieron una lista de riesgos para que los jefes no terminen llorando en la bandeja de chipa guasu.
Riesgos típicos de las farras empresariales (versión sincerota)
- Alcohol y otros peligros
Limitar la cantidad de tragos por ticket (sí, hermano, no sos barril sin fondo).
Revisar ruta de evacuación porque siempre hay uno que derrama su caña y convierte el suelo en pista de hielo.
Extintores, botiquín, brigadistas y paciencia, mucha paciencia.
Cables expuestos, iluminación dudosa… básicamente, un Escape Room pero gratis.
- Conductas inapropiadas
El clásico: acoso y comentarios que después “uno no recuerda, licenciado”.
Supervisión discreta de algún líder que no esté toooodo el tiempo en la barra.
Regular la música: ni tan alta que te vuelva tóxico, ni tan baja que permita discusiones de oficina.
Mezclar equipos para evitar zonas de guerra (el área contable no puede estar cerca del área comercial, por razones obvias).
- El traslado
Si tomaste, no manejes. Parece básico, pero siempre hay uno que jura que maneja mejor borracho.
Que nadie se vaya solo en modo zombi.
Agua y bebidas sin alcohol a full, para equilibrar los espíritus navideños.
Recordatorios del transporte disponible, porque cuando ya estás alegre, olvidás hasta tu apellido.


